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La Tardis aterrizó en Buenos Aires

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Lo se, era solo una inscripción en una remera, pero la ví y un miedo frío se apoderó de mí. “Don’t blink”, escrito en letras rojas sobre un  fondo algo mas claro. No solo le hice caso y no parpadeé, además, hasta que dejé atrás dicha inscripción (por suerte la chica que la traía venía en dirección a mí, y no notó mi pánico), evité mirar a cualquier otro lado. Por las dudas…

Esto es lo mas cerca que voy a estar de una hoja de papel psíquico...
Esto es lo mas cerca que voy a estar de una hoja de papel psíquico…

Estaba a escasos metros de la puerta de Planet Who, pero saberme sola ante esa situación realmente me impactó. Así que llegar, y encontrarme a salvo entre las varias encarnaciones del Doctor fue un alivio (eso y que con mi acreditación me entregaran una pequeña T.A.R.D.I.S. de cartulina).  Al primero que crucé fue a Ten (uno de varios), charlando con una de las Rose que todavía esperaba, evidentemente, volver de su paseo por mediados del siglo anterior. Y adentro…
Adentro, un grupo de fanáticas anunciaba entre gritos y festejos: -“Hay un One, lo amo”- -“Allá hay otro Nine”- -“Mirá aquel”- Su disfrute encontrando Doctores fue interrumpido antes de que encontraran una excelente personificación de Seven, por un llamado desde las cercanías de nuestra ya conocida cabina azul: “Ahora, todos los Ten y todas las Rose vengan a la Tardis”. Aprovechamos el movimiento de gente para ver mas de cerca LA bufanda. Porque sí, las mas jóvenes podrán enloquecer con Matt Smith, o sacarse fotos con una imágen del siempre jovial Tennant, pero habra otros que reconozcan como simbolo esa bufanda de colores, que en una versión extralarga cuelga en la espalda de un stand. Y sí, también hubo una personificación del Cuarto Doctor, con bufanda, rulos y sombrero incorporados!

En fín, llegamos a la barra (esquivando destornilladores sónicos en varias ocasiones) para encontrar doctores de galletita y un Dalek porta muffins (y si alguien dudaba de comprar ante la presencia amenazante de un Dalek se los perdió, porque estaban riquísimos). Además, a nuestra llegada nos convidaron con el único destornillador sónico que podríamos querer probar con este calor: una versión verde y algo mentolada del clásico trago. Pero no todo es comida, y todavía nos queda subir al primer piso, ¿vamos?

Proyecciones. Gente que se pierde en lo que pasa en la pantalla. Llantos y risas (a veces combinadas). Si abajo había fanáticos enloquecidos con las personificaciones, acá hay fanáticos mas tranquilos, que disfrutan del microcine whovian. Y mas stands, donde encontramos remeras con estampas de la serie, y también figuras de colección, vasos grabados y colgantes varios. Sentarnos a ver la proyección que ya está empezada (el cronograma dice que es “The Day of the Doctor” y que ya está terminando) no nos parece una opción viable, así que volvemos a bajar, justo para encontrarnos con la imagen que marcará lo “familiar” de la serie: tras comprar unas galletitas, un padre le explica a su pequeño quienes son los que aparecen en ellas, y que es un Dalek. Emocionado, aún cuando el niño parece mas interesado en comer que en la explicación recibida (solo por ahora, en unos años volvemos a hablar).

Y llegó el momento de la torta, y todos entendimos porque se dice que la Tardis es mas grande por dentro. O no, no lo entendimos, pero vimos como mucha gente era felíz disfrutando de su porción (disclaimer: la Tardis torta fue creada con el proposito de ser comida. Ninguna Tardis real fue maltratada en este proceso).

Podría seguir hablando, pero es hora de cenar y mis fish fingers no se van a preparar solos! Nos vemos en la próxima!

 

Crónica: Cecilia DP

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