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LET`S GO MURPHYS!

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A ver, tengo que arrancar con esto y no sé por dónde empezar… Trato de acomodar las ideas, ordenar los hechos. Analizá lo que viste, lo que escuchaste. Bueno, pongámonos en contexto: Banda que visita por primera la Argentina, en el día internacional de la música, tiene que competir (en el sentido sano) contra cierta banda en la misma fecha; que toca en un estadio de fútbol, que anuncian su “parón indefinido” por enésima vez (mas despedidas que Los Chalchaleros). ¿Qué puede salir mal? Absolutamente nada. No señores, Dropkicks Murphys la rompió. Homerun con casa llena (algo así como decir “golazo de mitad de cancha” pero en idioma bostoniano).

Llego al Teatro de Flores, conozco a otro gran compañero de esta empresa (grande German Baltar) y, como no podía ser de otra manera, soy confundido con cierto fotógrafo de Noche Bastarda de gran porte ario. Ahí es cuando tengo que aclarar que yo soy el hermano de esa persona, que somos parecidos y esas cosas que dice uno. Pero la verdad un momento muy divertido para entrar en confianza y seguir conociendo gente en esta aventura maravillosa que cada día transito un poco más. Lo cierto que para mí, también era una incógnita saber con qué me iba a encontrar dentro del ambiente. ¿Qué dudas tenía? Primero la convocatoria. Pensando que iba a ver un Teatro a medio llenar por la otra banda que tocaba en otro lado y pensado que eso haría mermar el show. Gran error, mea culpa. Flores se llenó. Segunda duda: ¿Habrá quilombo de tribus? Para nada. Se podían ver punks, skins, rockeros, etc. Justamente, se veía gente que iba a ver a una banda que venía por primera vez. Se me hace que hubo mucho extranjero haciendo la gira y viendo a DKM por todos los rincones de Latinoamérica. Remeras de los Red Sox, de los Bruins, de los Celtics, irlandesas, boinas, camisas a cuadros y mucha cerveza. Era como estar en un boliche en Massachusetts.

Llegué para escuchar a Doble Fuerza, banda de punk longeva con miembros que han sabido transitar por toda la escena punk local. La verdad, muy bien sonaron. Mucha gente haciéndole el aguante. Un correcto show que hizo que la espera para ver a Dropkick Murphys sea mucho más liviana y tranquila.

En fin, llegó el momento señores. Volteo para ver hacia atrás, El teatro lleno. Todos gritando por Dropkicks Murphys. ¡Que salgan ya! Se apagan las luces y vamos entrando en ambiente con un poco de música celta (The Foggy Dew de The Chieftains para quien quiera saber). Suena una guitarra electroacústica de fondo, un bombo, una guitarra eléctrica y de repente se escucha “The boys are back, the boys are back…”. Explota Flores, todo se vuelve un infierno verde. Vuela gente por arriba del público como si fuesen muñecos (escena que se repitió toda la noche). Todo pasa muy rápido, El Teatro es un descontrol y Al Barr se sube a la valla para cantar con la gente. La verdad, se re portó el tipo, se la bancó como un campeón y no se dejó intimidar por la cantidad de gente que volaba desde el fondo.

Segundo tema: The State of Massachusetts. Jeff DaRosa demostró que tocar el banjo puede ser recontra rockero. Todo un Banjo Hero. Mención especial para Tim Brennan y Scruffy Wallace que metiendo mandolinas, acordeones, flautas, gaitas y demás bichos raros le dan el sonido tan distintivo a Dropkick Murphys.

Para cuando quiero pensar, ya estoy escuchando la 4ta canción. Johnny I hardly knew ya levanta más la agitación y hace que la gente se vuelva más loca que, pese a todo, se re contra portaron. Un lindo quilombo con mucho respeto.

En este momento pienso en lo que dijo Matt Kelly cuando le pregunté cómo era un show de ellos y me contestó que no paraban mucho. Muy muy cierto. Creo que deben haber parado 2 o 3 veces durante el show oficialmente: una para presentarse y hacer un comentario de como bancan a Messi y que es su jugador favorito. Otra para dedicarle la canción The warrior`s code a Lucas Matthysse o a un pariente de él (tengo que aceitar un poco más el oído para el inglés en vivo) y la última para que la gente le agradezca a la gente de seguridad por bancarse todo el show manteniendo el orden (la verdad chicos, se ganaron su sueldo).

También hubo lugar para algunos covers, canciones de todas las épocas de la banda. Temazos como Never Forget, Going Out in Style, Boys on the Docks y el infaltable Rose Tattoo (aaaah, cuanta emoción). Sinceramente el show pasa volando y es normal. De hecho, es una banda punk, temas cortos, rápidos, pegadizos con unos tintes irlandeses. El final no puede ser de otra manera: I`m shipping up to Boston, todo el teatro enloquecido, vuelan pibes más que nunca, tienen que llamar refuerzos de seguridad porque no dan abasto. El grupo se despide por primera vez con Barroom Hero. No puedo explicar la emoción que sentí al escuchar ese tema y mucho menos si Al Barr me choca el puño dos veces durante ese tema (es un momento muy emocional para mí que justo con esa canción el tipo choque mi puño, no puedo describírselos con palabras).

10 minutos de descanso y comienzan los bises con Out of the Heads y luego K. C le pone toda la onda al asunto y se sube con el público para cantar Kiss Me, I’m Shitfaced. Finalmente el show termina en un alto nivel con los últimos 3 temas que, en mi opinión es la mejor sintetización para poder entender a esta banda: Skinhead on the MBTA, TNT de AC/DC y Blitzkrieg Bop de Ramones. ¿Entienden el mensaje? Oi, rock and roll y Punk. Estos tipos les llegan a mucha gente y con una gran diversidad musical, todo bañado con bonitos arreglos de las montañas color esmeralda.

Tratando de resumir esto: Dropkicks Murphys puso toda la carne al asador, dio un show de la puta madre. Al Barr se cantó todo, hizo participar al público. Vi mucha gente emocionada. Si bien el show en muchos lados lo vendieron como “Por primera y única vez en la Argentina…” es imposible saber eso. Yo quiero creer que estos van a volver; no creo que vengan todos los años pero me parece que son una fija para venir una vez cada 3 años mínimo. No sé qué es lo que hacían o hacen estos tipos cuando no están arriba de un escenario, pero el respeto y el feeling que tienen con los fans es increíble. Tanto es así que Ken Casey, cuando terminó el show, se debió haber quedado una hora firmando remeras, entradas, brazos (jeje) y diversos souvenires sin quejarse y con la mejor onda. Mirá si no van al volver, ¿sabés que lograron estos tipos en una sola noche? Lograron que por primera vez, desde que yo recuerdo por lo menos, se escuche a un público argentino cantando una arenga en otro idioma que no sea el nuestro. ¿Cómo decía? Ah, si: LET`S GO MURPHYS!

Texto por Javier Ortner
Fotos: German Baltar

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Ayala Gaby
Ayala Gaby
Fotógrafo / Periodista / Productor de Radio / Padre de familia / Macho proveedor / Irresponsable de la dirección de Noche Bastarda desde Junio del 2006 / Ramonero / Freak.
http://nochebastarda.com/
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