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Anathema ¿Mi último recital?

AC/DC en ambas visitas, Judas Priest también por duplicado, Megadeth por cuatro, Iron Maiden con asistencia perfecta, metal extremo con Carcass y varios más, temporadas siguiendo a Almafuerte y una actualidad que me encuentra en cada Ritual de Asspera…
Mi prontuario de recitales es demasiado largo como para que justo me diagnostiquen “Hipoacusia Súbita” luego de ver Anathema en el Teatro Vorterix. Buscá en Google y te dirá: “Se denomina hipoacusia súbita a la disminución de la audición parcial o total en uno o ambos oidos en forma transitoria o permanente”. En pocas palabras, me estoy quedando sordo.

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Ahora, ¿cómo es que puedo estar tan feliz a días nomás que me digan que quizás me esté quedando sin audición y tenga que dejar de ir a recitales? Porque si lo de Anathema el otro día en Colegiales fue mi última experiencia en recitales, es una buena forma de irse.
Mi primer recital no fue Anathema, pero mi primera vez con ellos fue inolvidable, como lo fue cada disco de los hermanos Cavanagh para mí. Los vi crecer y me vieron crecer.
Sabidos de un presente que no los tiene ni bien ni mal, sino dónde ellos mismos quieren estar como banda, tiraron mucho de su última etapa. “Anathema” y las dos primeras partes de “The Lost Song” abrieron un show que habían prometido en vano que duraría dos horas y media. No importó. Media hora con Anathema es tres horas de cualquier otra banda.
Si bien la melancolía siempre fue el sello distintivo de los muchachos, hoy ya no está coronada con espinas que te pinchan con cada audición, sino que es ésa melancolía que te lleva a sentarte en un balcón, contemplar la luna y tomarte un trago mirando a la nada. Así me apoyé en la blasfema barra del Vorterix (Fernet con Pepsi, dios cómo me ponen a prueba!!!), y me dediqué a escuchar el aterciopelado matiz que tiñe cada composición que tiene el Anathema de “A Natural Disaster” para acá.
Las dos partes de “Untouchable” juntas son una licuadora de emociones. Ponés un poquito de pasado tortuoso, con una pizca de felicidad presente y le añadís algo de esperanza futura. Golpecito de horno y ¡listo! Se te puso la piel de gallina. Por lo que fue, por lo que es y por lo que será. Todo servido en la voz de Lee Douglas, el verdadero pilar sobre el cual Danny Cavanagh edificó su arte. Porque Anathema serán siempre los hermanos, desde hace un tiempo con el bajista Jamie como tercero de misma sangre, pero la importancia de Danny hoy es avallasante. Y Vincent, quién lloraba aquellas melodías tristes de la época donde Duncan Patterson lubricaba gran parte de las líricas, hoy parece muy cómodo en su papel casi secundario. Douglas, Cavanagh, Cavanagh. No es una delantera de fútbol, pero sí un equipo imbatible donde cada cual tiene su papel bien definido. Vincent te entretiene, Danny construye y la hermosamente fea Lee la define al ángulo.
El propio Danny aclaró que luego de una primera mitad basada en lo más reciente del material (sonaron entre otras “Ariel”, la gemita del último disco), vendría una visita al pasado de la banda, entendiendo por pasado a la época entre Eternity y A Natural Disaster, claro está. Cosa que no fue tan así, ya que solo sonaron “Closer”, “One Last Goodbye”, “Deep” y “A Natural Disaster”. Demasiado poco para una etapa que marcó la vida de un pelilargo que solo sabía revolear melenas con Maiden y AC/DC hasta conocer Anathema.
Volvieron a irse y cuando todos pensamos que arremeterían con todo un mini-set más para completar un set bien largo, nos pegaron en la cabeza con “Fragile Dreams”, un tema que por ser de lo más movido no deja de ser de lo más melancólico. Casi a modo de chiste, comenzó a sonar “Twist and Shout”, se prendieron las luces y se pusieron a saludar, yéndose en paz. La misma paz a la que mis oídos renunciaron dos días más tarde en una guardia otorrinolaringóloga, presos de un zumbido que no dejó de azotarme por días. El médico dijo que era “Hipoacusia súbita”, pero a mí no me mienten, fue la melancolía de saber que fue mi último recital.

Texto por Rodrigo San Miguel, fotos a cargo de Elias Hernan Mendez de HM Press

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SetList:
Anathema
The Lost Song, Part 1
The Lost Song, Part 2
Untouchable, Part 1
Untouchable, Part 2
Thin Air
Ariel
The Lost Song, Part 3
The Beginning and the End
Universal
Closer
Encore:
Firelight
Distant Satellites
One Last Goodbye
Deep
A Natural Disaster
Encore 2:
Fragile Dreams
Twist and Shout

Ayala Gaby
Ayala Gaby

Fotógrafo / Periodista / Productor de Radio / Padre de familia / Macho proveedor / Irresponsable de la dirección de Noche Bastarda desde Junio del 2006 / Ramonero / Freak.

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