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Marilina Bertoldi rock y sensualidad en la noche de Groove

Cuenta la leyenda:

Erase una vez un viernes 5 de agosto de 2016, Marilina Bertoldi  en Groove, presentación oficial de ” Sexo con Modelos ” su nuevo disco

Por Matías N. López

Marilina Bertoldi…te apareces otra vez, en mi.

Buenas noches mucho gusto, vengo desde el lado mas oscuro de la general paz donde el conurbano hoy reluce el suelo encerado por las gotas claras de una temblorosa lluvia invernal. Me abro paso aislado entre el tumulto de charlas indescifrables y paso contra el vallado de seguridad, hasta la amable boletería de sonrisas de ensueño, junto a la enorme puerta del Groove. Tomo mi entrada, atravieso a paso relajado, y aquí estamos.

Luces rojas apuntan al aire dando un sutil ambiente de estrellas, mientras los celestes envuelven a violeta a la gente que desde poco antes de las 20:00hs ya asoma por el lugar. Sectores vips con remeras ajustadas, discos , y merchandasing de lo que a mi masculinidad concierne, la bella Marilina Bertoldi dejó a prueba de tentempié de lo que esta por venir. 
Porque la fecha nos venia deleitando con shows excelentes, pero más reducidos en cuanto al números de receptores. Y hoy viernes 5 de agosto del corriente año, entre trenes con atrasos y cortes de protesta, supermercados que alientan los ruidos de las panzas. Y entre barbas cada vez mas largas, jeans cada vez mas rotos (en total sintonía con zapatos de taco negros), la muchacha de los bracitos mágicos se anima a pisar el escenario de la avenida Santa Fe al 4389 e ir por todo.
Dan las 21:17 en mi reloj cuando las cabezas repletas gritan en total coordinación improvisada y abruman a una banda qué ingreso sin prisas esperando a que su líder vista de humo y brillos de primarios colores, para que todo un terreno de vibras comience a rugir de su Sexo con modelos.

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Y ese fue el camino que Marilina Bertoldi eligió para llevarnos entre la psicodelia, su enojo, el dolor, las ganas de volar, de rendirnos de escapar entre las bifurcaciones de carreteras que sus letras muestran. La pasión de su labios, el pincelado de sus largas piernas (quizás salidas del guion de un fetichista Tarantino), su figura de luces y el contraste de su escenario entre golpes de batería avasallantes y guitarras enlazadas, como señalizadores que enseñan la meta hacia el propio groove que su música deja plasmada ahí, ante nuestra calma de tibio viernes de agosto. 
Y con la fuerza de temas como Puentes, Reaccionar, Poción, A mí muerte, Órbita de adiós, Quisiera, En mí, Incendios, Ladran, Rastro. Que en la guía de su voz de ángel rebelde muestran tal vez influencias de un jamás olvidable Gustavo Cerati. Lleva hasta el segundo acto de su repertorio dejando su sensual diadema de interprete indomable a la vista de aquellos que esperaban conocerla un poco más.
Sus zapatitos siguieron pintando el escenario y el anochecer de la Capital Federal siguió a fuego lento entre Rastro, Malabares, Cosas dulces y Deshacer. Contemplando a un ya mencionado público que llega a mezclar cabezazos al aire, puños a cuatro tiempos y hasta mensajes magullados a algún puto ex que dejo a su cenicienta olvidada en el nuevo trabajo discográfico que hoy nos presenta Marilina.

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Su interacción con el publico casi nula verbalmente, lo que me lleva a concluir, sin embargo, que eran los sentidos los que la dama del micrófono en claro oscuro supo conectar, dejando a piel viva sus letras tajantes con los dientes apretados de su ya enajenada concurrencia. Y el vuelo comienza poco a poco a dar descenso, con los neones ardientes de aquel renovado escenario, las ideas de sus acordes que viajan cerebro a cerebro sellando a postal la experiencia de un imponente nuevo show, que a las 22:24 pasa a presentar su banda dejándonos con los pies en la tierra a las 22:37, cuando la dulzura en su voz decide dar por terminado un buen ida y vuelta de sonetos, de esta artista orgullosamente nuestra.

Crónica: Matías N. López
Fotos: Hernan Vallejo

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