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Sting, Como Si El Tiempo No Hubiera Pasado

EL BAJISTA DIO UN SHOW DE CALIDAD EN EL HIPÓDROMO DE PALERMO

STING, COMO SI EL TIEMPO NO HUBIERA PASADO

Con su voz impecable y acompañado por su hijo Joe, el hijo de Dominic Miller (su guitarrista) y The Last Bandoleros, Sting se presentó la noche del jueves 4 en el marco de su gira 57th y 9th. El cantante repasó temas de su último disco y clásicos de su etapa solista y de The Police que sonaron muy similares a sus versiones originales.

A la hora de analizar el concierto de una estrella de rock exitosa y con extensa trayectoria la exigencia siempre es mayor. Pero la lupa puesta sobre Sting y su presentación en el Hipódromo de Palermo no mostró imperfecciones, solamente las arrugas lógicas de un hombre de 65 años (que de todas maneras mantiene una figura muy bien conservada) y las eternas entradas en su rostro, en las que sus venas hinchadas resaltaron cuando exigió su garganta.

La voz de Gordon Sumner (así es su verdadero nombre) se mantiene sin fisuras, y su clara pronunciación hizo notar una y otra vez, como con cierto delay, cada consonante al final de las palabras, especialmente en los temas más lentos. Los clásicos se escucharon casi como los de los discos, con las líneas de bajo bien nítidas, y la serena y templada noche resultó una gran aliada, porque en los shows al aire libre el viento suele ser un gran problema.

La lista de temas abarcó los álbumes solistas de Sting, con mayor protagonismo del último, 59th & 9th, el más rockero que ha grabado en mucho tiempo; ocho canciones de The Police; y los covers de Ashes To Ashes, de Bowie, y Ain’t No Sunshine, de Bill Withers. El comienzo fue contundente, con Synchronicity II, Spirits In The Material World y Englishman In New York.

Para One Find Day el bajista inglés presentó a su hijo Joe Sumner, a Rufus Miller (guitarra, hijo de Dominic) y a The Last Bandoleros, que se iban a quedar casi hasta el final de la noche para hacer su aporte en coros, percusión, acordeón y darles matices extras a algunas canciones, como el toque folk que tuvo I Hung My Head y el ritmo árabe de Desert Rose. En Ashes To Ashes, el tributo a David Bowie, Joe Sumner arrancó cantando solo con su guitarra, luego se sumó la banda y el tema se unió con 50.000.

De todas maneras, más allá del aporte de los invitados, el peso del show recae (recayó) sobre Sting, el buen baterista Josh Freese y el guitarrista argentino Dominic Miller (vivió en el país hasta sus 11 años), pieza fundamental en la carrera solista del bajista. Su versatilidad le permitió a Dominic darle power a Petrol Head, ponerle funky a She’s Too Good For Me y Roxanne, wah wah a So Lonely y la clásica intimidad a Shape Of My Heart, que tuvo un momento especial con los duetos padre e hijo entre Sting y Joe en voces y entre Dominic y Rufus en las guitarras.

La noche pasó rápido, o al menos esa fue la sensación. Tras la ovación, en los bises llegaron la potente Next To You y Every Breath You Take, los músicos saludaron y momentos después Sting volvió solo con su guitarra para cerrar con Fragile un concierto de calidad, en el que casi no hubo interacción con el público (poco más de 15 mil personas), apenas para presentar a la banda, y tampoco mención desde el escenario de cuestiones políticas por parte del inglés, un detalle importante por tratarse de alguien muy involucrado con los derechos humanos, aunque de todos modos estuvo reunido con las abuelas de Plaza de Mayo.

Sting es un artista muy respetado en el país. Ha realizado ya siete visitas, la última hace un año y medio, y la más importante seguramente en 1988 durante la gira de Amnistía Internacional. En esta última estadía en Buenos Aires fue declarado huésped de honor de la ciudad por la Legislatura porteña, que le entregó un diploma a nombre de Gordon Summer, y no Sumner, como en realidad es su apellido.

PREVIA A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

El local Lisandro Aristimuño, que realizó un set acústico, fue una elección acertada como apertura. Lo sucedió Joe Sumner (el hijo de Sting), a quien varios identificaron cuando comenzó a cantar, antes de que se presentara, porque su registro vocal es bastante parecido al de su padre. Y continuaron The Last Bandoleros, de San Antonio, Texas, con notorias influencias de The Beatles pero también con sonido tex-mex. “Gracias por Manú (así con acento) Ginóbili”, dijo el guitarrista y cantante Jerry Fuentes.

Setlist: Sinchronicity II, Spirits…, Englishman In New York, Can’t  Stop Thinking About You, One Fine Day, She’s Too Good For Me, I Hung My Head, Fields Of Gold, Petrol Head, Down Down Down, Shape Of My Heart, Message In A Bottle, Ashes To Ashes, 50.000, Walking On The Moon, So Lonely, Desert Rose, Roxanne/Ain’t No Sunshine, Next To You, Every Breath…, Fragile.

 

Fotos gentileza de DF Entertainment.

 

 

 

 

Adrián Benéitez
Adrián Benéitez
Docente en ETER Escuela de Comunicación
https://www.facebook.com/adrian.beneitez/
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